TERESA DE JESÚS, SANTA DE AYER; MUJER DE HOY


El pasado 28 de marzo, fecha del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa, nos ha recordado su asombrosa personalidad humana. De Ella se ha dicho que “mantuvo abierto el diálogo con Dios, mientras sus paisanos conversaban con todos los habitantes de la tierra”. 

      En Ella se conjugan los rasgos y estados psicológicos a primera vista tan contrarios y distantes como:-la más alta contemplación con la actividad más desbordante;-el deseo más sincero con la intimidad y soledad con el gusto y la querencia más espontánea hacia la sociabilidad, la comunicación y el trato con la gente;-la sencillez y la humildad más naturales con la más advertida conciencia del propio valer;-la ternura y delicadeza más exquisitas con la dureza y exigencia más extremas;-la valentía y hasta audacia más atrevida con el miedo y la prudencia más cautelosa.

Teresa de Jesús fue una mujer del Renacimiento, capaz de enfrentarse con toda la dureza de la vida, fuerte y equilibrada, sensible, alegre, hábil, extraordinaria en la normalidad, tal como se transparenta en el cristal de sus escritos más menudos. 

     Santa y reformadora, pero mujer cabal. Los tiempos-en expresión suya-eran “recios”. Todavía no es monja cuando Enrique VIII se alza como cabeza de la Iglesia de Inglaterra, Trento y Lepanto, son tremendas realidades sobrecogedoras de aquel siglo, porque lo son los protestantes y los turcos.
En ese ambiente bronco y duro tiene lugar la reforma del Carmelo. Teresa entiende que su “teología de la liberación” consiste en sacralizar y no en secularizar. El Renacimiento sustituye la idea de Dios como eje central de la marcha del mundo por la idea del hombre. Por eso Teresa se lanzará, “inquieta y andariega”, a recorrer las tierras de Castilla y Andalucía para servir a la Iglesia construyendo “palomarcitos de la Virgen”,donde Cristo se haga presente en la Eucaristía. Su esfuerzo por mantener el trato de amistad con Dios afirma la Presencia de Dios sobre el techo de un mundo secularizado. Tanta vida exterior es sólo para construir las Moradas, el castillo interior y místico del cristiano. La “reforma” del Carmelo represento una de las “contestaciones” planteadas dentro de la Iglesia católica al reto protestante y una proyección misional sobre el nuevo mundo.

     El Papa Pablo VI después de haber nombrado doctoras a Teresa de Jesús y Catalina de Siena, dijo a sus colaboradores: “Las he elegido porque han sido dos mujeres incómodas para la Iglesia, dos mujeres valientes, contestatarias, que exigieron una reforma dentro de la Iglesia y llamaron al cumplimiento de una vocación cristiana; pero además, porque su sabiduría cristiana no nace del adoctrinamiento en las universidades, ni del estudio libresco, ni de oír a los mejores maestros de su tiempo, si no que nace de una experiencia cristiana, presentada con una fidelidad tal, que ha servido como fuente de inspiración al pensamiento cristiano”. Todo ello hace que Teresa de Jesús sea santa de ayer y mujer siempre actual.


P. Ismael Olmo, OCD 

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