TERESA DE JESÚS, MUJER QUE ENSEÑA A ORAR

TERESA DE JESÚS, MUJER QUE ENSEÑA A ORAR
Teresa de Jesús fue una mujer con el corazón abierto a la trascendencia de Dios. Lo de Teresa fue pasar por la vida haciendo caminos. Dejar marcado el mundo con su huella. Abrir senderos blancos de nieve, vivos de fuego y andar. No se conformó con ser mediocre. Émula de Don Quijote, Teresa de Jesús tiene toda la universalidad y grandeza del Caballero de la Mancha. Pero Teresa camina realmente, a pie, en carreta o en mula, conquistando metas tangibles, haciendo del camino oración. El camino para ella no fue el que hizo geográficamente sobre la plataforma de Castilla, sino el que por las veredas del alma la condujo hacia el “Castillo Interior”.
Teresa de Ávila, en este V Centenario de su nacimiento, es mensaje para el cristiano en la Iglesia de hoy; no solamente fue una gracia de Dios para la Iglesia de su tiempo. Su influjo perdura aún vivo a través de sus escritos. Su voz palpita cálida en el libro de su VIDA haciendo prosélitos entre los hombres del siglo XXI para ser “amigos fuertes” de Dios. Hoy, más que nunca es tiempo de verdad y de autenticidad. Y la autobiografía de Teresa es un testimonio veraz de la presencia de Dios vivo y de la acción salvadora y liberadora de Cristo en ella. Teresa de Jesús es radicalmente auténtica, humanamente rica y espiritualmente libre, por eso no solamente nos sirve hoy, a 500 años de su nacimiento, sino que nos hace falta. El secreto de esta simpatía y aceptación universal radica en la limpidez de su testimonio humano.
El V Centenario de su nacimiento intenta que el mensaje de la Santa llegue a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y que este encuentro con una persona “reformadora” del siglo XVI sirva para una renovación de personas e instituciones de “hoy”. Ciertamente, nos ufanamos del peso específico que Ávila adquiere en todo el mundo; se nos llena la boca con nuestra Santa. Pero la verdad es que no somos consecuentes y nuestra conducta deja que desear. Si preguntáramos a Santa Teresa ¿qué hemos de hacer?, sin duda nos respondería: haced oración. La oración,” trato de amistad con quien sabemos nos ama”, es lo consustancial en la vida de la Santa. Oración que, según el concepto teresiano más interesante y original, supone interiorización y dinamismo. Hablar de oración es hablar de diálogo con Otro, cuando ese “Otro” es Dios. Es un brote natural de la experiencia religiosa del hombre.”La oración explícita se inicia cuando el hombre se hace consciente de que es una pregunta continua”.
“En nuestra época de vuelos espaciales y misiones nucleares-dice el padre de la astronáutica Werner von Braun-es preciso conseguir una atmósfera ética y moral que gobierne nuestro control del poder. Y esto solamente puede conseguirse dedicando muchas horas a esa concentración profunda que llamamos oración…”
P. Ismael Olmo, OCD

No hay comentarios:

Publicar un comentario