BEATA MARÍA DE JESÚS (Lopez de Rivas)


BEATA MARÍA DE JESÚS (Lopez de Rivas)
Virgen de Nuestra Orden.

María López de Rivas, nació en Tartanedo, pueblo de la provincia de Guadalajara (España), el 18 de agosto de 1560. Al filo de los diecisiete años, ingresó en la fundación teresiana de San José de Toledo. Aquí, entregada a la alabanza divina, pasó toda la vida, menos los meses que permaneció en Cuerva al fundarse allí el monasterio de descalzas. Acabó sus días en la Ciudad Imperial de Toledo el 13 de septiembre de 1640. Fue una monja muy apreciada de Santa Teresa que la llamaba cariñosamente “Mi Letradillo”. Alcanzó el sublime conocimiento de Cristo Jesús mediante una altísima contemplación de sus misterios, avivada en las celebraciones litúrgicas. El 14 de noviembre de 1976 fue beatificada por Pablo VI.

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA

De Las Moradas de santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia. (6M7,10-13;2M1,12;B.A.C.,212 (1962),406-407.356)

Ninguno subirá a mi Padre sino por mi

Llamo yo meditación al discurrir mucho con el entendimiento de esta manera: comenzamos a pensar en la merced que nos hizo Dios en darnos a su único Hijo, y no paramos allí, sino vamos adelante a los misterios de toda su gloriosa vida; o comenzamos en la oración del Huerto, y no para el entendimiento hasta que esta puesto en la cruz; o tomamos un pasote la Pasión, digamos como el prendimiento, y andamos en este misterio considerando por menudo las cosas que hay que pensar en el y que sentir, así de la traición de Judas, como de la huida de los Apóstoles y todo lo demás. Y es admirable y muy meritoria oración.

No es posible que pierda memoria el alma que ha recibido tanto de Dios, de muestras de amor tan preciosas, porque son vivas centellas para encenderla mas en el que tiene a nuestro Señor. Y se detiene en estos misterios y los trae presentes muchas veces, en especial cuando los celebra la Iglesia católica.

Es larga la vida y hay en ella muchos trabajos, y hemos menester mirar a nuestro dechado Cristo como los paso, para llevarlos con perfección. Es muy buena compañía el buen Jesús para no nos apartar de ella y su Sacratísima Madre, y gusta mucho de que nos dolamos de sus penas.

El mismo Señor dice: Ninguno subirá a mi Padre sino por mi y quien me ve a mi, ve a mi Padre. Pues si nunca le miramos, ni consideramos lo que le debemos y la muerte que paso por nosotros, no se como le podemos conocer ni hacer obras en su servicio. Porque la fe sin ellas y sin ir llegadas al valor de los merecimientos de Jesucristo, Bien nuestro, ¿Qué valor pueden tener, ni quien nos despertara a amar a este Señor? Plega a su Majestad nos de a entender lo mucho que le costamos y como no es mas el siervo que el Señor; y que hemos menester obrar para gozar su gloria, y que para esto no es necesario orar, para no andar siempre en tentación.

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