SER...ASI...

Por tanto, no se trata tanto de “técnicas” cuanto de actitudes interiorizadas que llegan a hacerse connaturales. No “hacer eso así”, sino SER ASÍ en nuestro diario “Aquí estoy, Señor”.

Cristo se autodefinió como VIDA a quien hay que acercarse e identificarse con AMOR. (Regula nuestra postura ante personas: Dios o el prójimo).

CAMINO, que hay que hacer con ESPERANZA de llegar, y ligero de equipaje.

(Regula nuestra libertad ante cosas y personas).

VERDAD, que ilumina vida = FE (que depura al orante ante sí mismo y capacita para el Fiat).

Son los tres pilares que pone Teresa para construir la vida orante.

Ella dirá en 6M10,8 que “humildad es andar en verdad”. Luego el Camino hay que hacerlo desde la verdad (vida de fe): “Ésta es oración mental, entender esas verdades”

(C 22): quién sea Dios y quién soy yo:

- TU verdad (se autodeclara “ruin...”). Es el conocerte, valorarte, no despreciarte. Eres quizás menos de lo que crees, pero mucho más de lo que te tienes. Tú, ni más ni menos, vales... la ¡Sangre de tu Dios! ¿Sin conocerte puedes acaso saber si andarás, llegarás, por dónde, qué puedes ofrecer, qué ilusiona de ti y qué repele, qué necesitas…? Sólo así podrás mejorar, sabrás qué hacer.

- SU verdad... la de Dios. Ella usará el “Mire que le mira”. ¡Ah, ese mirar del Dios Amor! ¡Siempre Él! “Mandome Su Majestad.... ¡Qué buen amigo hacéis!..., pero SIEMPRE Su Majestad, el SEÑOR, ¿queda claro? ¡Él!, descéntrate de ti... sufrirás menos. Ahora, ¿conocerle y tenerle por el tal Señor? Un anciano frailecico me comentó que la palabra “Señor” era muy gorda. Comparaba nuestra vida de creyentes a un viaje en coche. En nuestro viajar llevamos al, digamos, Señor. Pero ¿dónde? Puede ir en el portaequipajes, va en mi coche pero... Siempre es “útil”, como el agua destilada, rueda de recambio, manta, aceite, gato..., pero NO ES el Señor. Puedo llevarle como pasajero detrás. Le muestro mi vida, va conmigo, hablamos, pe6ro yo, atento a la jugada de la carretera, si me pasan, si los civiles... No le dejamos meter baza y que no distraiga. Tampoco ES el Señor. También doy un paso más y le siento a mi lado, dialogamos, yo con mis cosas, Él con las suyas, a veces le hago callar (¡el móvil, las noticias, el partido...), si me indica otra dirección, al final, harto, le digo: o te callas o te bajas. Y, por desgracia, a veces les hacemos apear de “nuestro” coche. ¿Ése ES el Señor? No, sólo cuando YO me bajo de ¿“mi”? coche y le doy las llaves, y le digo confiadamente:

CONDUCE TÚ, SEÑOR, será en realidad EL Señor.

- ¿QUÉ verdad?... “la de cuando niña” = vida de fe espontánea, connatural, confiada, ofrecida-correspondida y cotidiana.

- Verdad del OTRO. Para saber qué esperan de ti, necesitan, cuál es “su” momento (para evitar intromisiones no aceptadas, herir, errar).

- Es falso y nocivo eso de “al menos daño no le hará” cuando, en nuestra inconsciencia o ignorancia, hacemos “nuestro” programa sobre los demás, y decidimos sobre los demás y por los demás. Y en cambio, cosa que no hacemos, ¡cuánto podemos aprender de los demás!

HUMILDAD es ver nuestra NONADA en confrontación con la ostentación, las “honras” atmosféricas que nos rodean por doquier.Humildad es “conversión”, no mirar sólo yo sino convergir nuestra mirada con la del Señor, ver las cosas desde Él

Gabriel.-de Virtudes Teresianas en el Camino de la Oración

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