SOY TAN PEQUEÑO PERO TAN GRANDE..



Háblame, Señor,
dime lo que quieras,
comunícate conmigo
para que no ande perdido.
Tú me conoces, Señor,
y sabes que, muchas veces,
no te tomo en serio
porque te doy poca importancia.
La vida me lleva,
me dejo llevar
como el agua de un arroyo,
y tus consejos
me parecen tan repetidos
que ya casi no me hacen efecto.
Lo siento de verdad
y me duele ser así,
pero
algo me dice que me perdonas;
parece como si, de pronto,
alguien me dijera:
“¡Ánimo, adelante!”
Nadie mejor que Tú
sabe decir estas cosas
una y otra vez,
y mañana
y al día siguiente.
Señor, muchas gracias
porque me aguantas,
porque me das otra oportunidad
y porque en silencio me dices:

“¡Ánimo, adelante!”

Juanjo Elezkano

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