LOS TIEMPOS NO CAMBIAN LO QUE CELEBRAMOS.


He recibido una felicitación de Navidad muy curiosa, en la que queda claro que los tiempos cambian.

Recuerdo hace años las postales escritas al lado del Belén y las llamadas de amigos por Navidad. Ahora veo felicitaciones por Facebook y mensajes de móvil.

Pero lo que celebramos no cambia: el nacimiento de Dios hecho niño, que nos mira con ternura desde abajo. No importa cómo lo transmitamos si somos capaces de hacerle un hueco en nuestro corazón, porque eso se va a notar; ya sea “twitteando”, a través del “Caralibro” o escribiendo un sms.

De todas formas, quizá esta Navidad vuelva a escribir alguna postal a mano…

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