
Evangelio según San Mateo 5,1-12.
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
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GRACIAS, POR SER DE LOS NUESTROS
Javier Leoz (sacerdote de la Diócesis de Pamplona)
No nacisteis ni vivisteis permanentemente en el cielo,
pero, en este día, nos infundís ánimo para creer y esperar
o amar y soñar con los pies siempre en la tierra.
Gracias porque, siendo santos, sois de los nuestros
Formados en carne y hueso, llorasteis y soñasteis
o, caminando por los senderos de nuestro mundo,
supisteis siempre apostar por la plenitud de Dios
siendo sembradores de la justicia y de la paz
Y, por ello, habéis llegado a vuestro triunfo
A la Gloria que Dios os tiene preparada
Al trofeo que reluce más que el oro y la plata
A la felicidad que por siempre permanece viva
Gracias porque, siendo santos, sois de los nuestros
Ejerciendo de padres o madres, profesores o sacerdotes,
Papas u Obispos, obreros o labriegos,
amas de casa o religiosos contemplativos
niños o ancianos, jóvenes o consagrados,
abuelos o empresarios, pobres o ricos
luchasteis con vuestro propio temperamento
por hacer de vuestra vida y con vuestra existencia
un canto al amor y a la esperanza
Bendecimos y festejamos vuestra memoria, Todos los Santos,
Hombres y mujeres que, siendo débiles como nosotros,
no os conformasteis con vivir mirando siempre hacia abajo
Quisisteis construir debajo de vuestros pies
el cielo que tuvisteis sobre vuestras cabezas.
Gracias, por haber pertenecido a nuestras familias
Por haber sido de nuestra raza y no extraterrestres
Por haber sido humanos y, a la vez, tan divinos
Por haber pasado de la tribulación al gozo eterno
Por ser fieles en vuestra fe hasta el final de vuestros días
Por interceder para que, nosotros, sigamos en el combate
en ese camino que, Cristo ofrece a todos sus amigos
a todos los que desean triunfar como Dios propone y gusta.
Gracias porque, siendo santos, nos recordáis
Que fuisteis como nosotros….de los nuestros
Que es posible…ser santo
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