
El pincel
Si el lienzo pintado por el artista pudiera pensar y
hablar, seguramente que no se lamentaría de ser
constantemente tocado y retocado por un pincel
y no envidiaría tampoco la suerte de este instrumento.
Pues, el lienzo sabría que no es el pincel, sino el Artista quien le dirige
y a quien debe la belleza de la cual está siendo revestido.
El pincel tampoco podría vanagloriarse de la obra maestra que realiza.
Sabe que los artistas arriesgan continuamente,
y con frecuencia, tienen que hacer frente a mil dificultades
que se les presentan al elegir instrumentos débiles o defectuosos…
Yo soy, un pincelillo que Jesús ha elegido
para dibujar su imagen en las almas que me han sido confiadas…
Sta. Teresita del Niño Jesús
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